¿Has oído acerca de Jean-Francois Gravelet? Él vivió de 1824 a 1897 y utilizando el pseudónimo de Blondin, ganó fama mundial como funambulista y acróbata de Londres, Inglaterra. Blondin atravesó varias veces las cataratas del Niágara, en la parte norte del estado de Nueva York, Estados Unidos, caminando sobre una cuerda floja de 1,100 pies de largo, suspendida a 160 pies sobre las aguas turbulentas. El realizó hazañas desafiando a la muerte sobre la cuerda floja con diferentes variaciones teatrales: con los ojos vendados, en un costal, empujando una carretilla, en zancos, e inclusive llevando a cuestas a un hombre.
Nosotros tal vez no caminemos la cuerda floja sobre las aguas turbulentas de una catarata, pero en mucho se asemeja al lugar de trabajo del siglo 21. Existe un equilibrio entre la ética y las posibles utilidades; embarcándose en lo desconocido; con un producto o servicio que no ha sido probado; haciendo malabares con las prioridades de la familia y del trabajo; con incertidumbre económica.
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