Un estudio mencionado en la prestigiosa publicación de negocios, Wall Street Journal, establecía que las personas con puestos de autoridad, como los gerentes, tienden a ignorar los consejos de otros a la hora de tomar decisiones. La profunda investigación también mostraba que las decisiones finales de estos líderes son, con frecuencia, menos precisas de lo que lo habrían sido si hubieran tenido en cuenta los consejos a su disposición, lo cual no es sorprendente.
La razón de su negativa a aceptar consejos es, de acuerdo con los autores del estudio en el lugar de trabajo, el exceso de confianza en su propia opinión, un rasgo que a menudo se confunde con la arrogancia. “Nadie es tan inteligente como yo”, piensan. En otros casos, los profesionales de negocios en puestos de liderazgo son reticentes a pedir consejo o ayuda a otros, por miedo a que se les tache de “débiles” o inadecuados para llevar a cabo sus responsabilidades. Ellos necesitan sentir que tienen el control. ¿Ha conocido alguna vez a gente así?
Curiosamente, este estudio también reveló que las mujeres son más proclives a aceptar consejos que los hombres. Al parecer los hombres, a medida que ascienden en la escala corporativa y obtienen más poder, se vuelven más arrogantes y seguros de sí mismos. La confianza es positiva – todos necesitamos perseguir nuestras metas y responsabilidades de manera efectiva. Sin embargo, un exceso de confianza a menudo resulta en una desastrosa seguridad en uno mismo, pudiendo llegar incluso a la temeridad.
Quizás algunas mujeres saben intuitivamente lo que muchos hombres suelen olvidar: Que una persona inteligente sigue atenta a los consejos. Aun así, no necesitamos una fuerte intuición para entender la necesidad de pedir consejo a otros y sabiduría en las decisiones claves. La Biblia lo afirma en repetidas ocasiones. Aquí mostramos algunos ejemplos:
El peligro de lanzarse. “He tomado una decisión. ¡No me confundas con los hechos!” A veces tomamos esta postura a la hora de tomar decisiones, empeñados en hacer lo que queremos, como queremos, aunque los empleados, compañeros de trabajo y coetáneos nos aconsejen lo contrario. Proverbios 12:15 describe este escenario: “El camino del necio es derecho en su opinión; Mas el que obedece al consejo es sabio.”
El problema de actuar aislado. El orgullo es un problema contra el que tenemos que luchar, de una u otra forma. A menudo es el orgullo el que insiste en que no necesitamos el apoyo o asistencia de otros. Desgraciadamente, esto puede llevarnos al fracaso, e incluso al desastre. Por ello Eclesiastés 4:10-11 realiza esta observación: “ Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero !ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo?”
El precio de confiar en otros. Cuando pedimos consejo a otros, ellos no siempre nos dirán lo que queremos oír. Pero diferentes opiniones, así como escuchando diferentes alternativas a los problemas que debemos afrontar, nos podrán llevar a mejores resultados. “Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; Mas en la multitud de consejeros hay seguridad.” (Proverbios 11:14) “Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; Mas en la multitud de consejeros se afirman.” (Proverbios 15:22)
El poder de trabajar en una misión conjunta. Existe poder en los números, nos recuerda el dicho, y verdaderamente existe un gran valor en trabajar en equipo, compartiendo talento y experiencias con un objetivo común. “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.” (Hebreos 10:24-25).
Derechos registrados 2012, Centro de Recursos de la Integridad, S.A. Adaptado con la autorización de "Momentos de Integridad con Rick Boxx," un comentario sobre cuestiones de integridad en el centro de trabajo desde una perspectiva cristiana. Para saber más sobre el Centro de Recursos de la Integridad o para apuntarse a los diarios Momentos de Integridad de Rick, visita www.integrityresource.org. Su libro, Cómo prosperar en los negocios sin sacrificar la integridad, proporciona un enfoque bíblico para hacer negocios con integridad.
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Reflexiones/Preguntas para discutir
1. ¿Está de acuerdo en que la renuencia o negativa a pedir consejo a otros en decisiones importantes es consecuencia de la arrogancia de la persona? ¿Por qué o por qué no?
2. Cuando se enfrenta a un problema desafiante o cuando necesita tomar una decisión crítica, ¿acude fácilmente a otros para pedir consejo y conocer sus opiniones? Razone su respuesta.
3. ¿Ha trabajado alguna vez para líderes arrogantes como los descritos en este estudio? ¿Cómo se sientes viéndoles tomar decisiones sin solicitar otras opiniones que podrían resultar valiosas? ¿Recuerda alguna situación en la que este tipo de líder impusiera una decisión que tuviera consecuencias adversas?
4. ¿De que manera podría esforzarse en abrirse a los consejos de otros? Si es cierto que las mujeres son más receptivas a los consejos que los hombres, ¿por qué cree que esto es así?
NOTA: Si posee una Biblia y desea leer más sobre este tema, considere los siguientes pasajes:
Proverbios 19:20,27, 20:18, 24:5-6, 27:17; Eclesiastés 4:9,12; 2 Timoteo 2:2-7; Santiago 1:5-7
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