Cuando vamos a la cama el 31 de diciembre y despertamos el 1 de enero, parece como un volver a nacer, una oportunidad para establecer nuevas metas y apuntar hacia nuevos objetivos en nuestras vidas personal y profesional. A lo mejor queremos construir sobre lo logrado este año recién terminado. O podríamos querer hacer del año pasado un distante recuerdo tan pronto como sea posible. De cualquier forma, aquí hay algunos principios que pueden ayudarte al avanzar en el territorio virgen del nuevo año:
Dejando el pasado y avanzando hacia el futuro. Por Robert J. Tamasy.
¿Cómo ha sido este año que esta por terminar par ti? ¿Ha sido muy bueno, quizá uno de los mejores que has experimentado? ¿O ha sido uno de tus peores años, forzándote a confrontar un gran problema, tras otro? Quizá ves el año pasado como algo intermedio, con algunos emocionantes puntos altos y algunos desmoralizantes puntos bajos.
Uno de los beneficios de un nuevo año es que ofrece un refrescante inicio, una oportunidad para liberar el pasado, evaluar el presente y acoger el futuro. Bueno o malo, podemos declarar con autoridad “¡Aquel fue el último año, este es un nuevo año – y yo haré todo lo que pueda para hacerlo mi mejor año!”
Cuando vamos a la cama el 31 de diciembre y despertamos el 1 de enero, parece como un volver a nacer, una oportunidad para establecer nuevas metas y apuntar hacia nuevos objetivos en nuestras vidas personal y profesional. A lo mejor queremos construir sobre lo logrado este año recién terminado. O podríamos querer hacer del año pasado un distante recuerdo tan pronto como sea posible. De cualquier forma, aquí hay algunos principios que pueden ayudarte al avanzar en el territorio virgen del nuevo año:
Aprende del Pasado, pero no vivas en él. Muy a menudo, dedicamos demasiada energía mental sobre lo que sucedió en el incambiable pasado. Viviendo en lo que pudimos o debimos hacer, lo que debió suceder puede minar nuestro deseo de capitalizar futuras oportunidades. El pasado puede ser un valioso maestro, pero no debe ser una constante compañía. Al aprender de los fracasos – y de los éxitos – del pasado, podemos tratar con el presente con más confianza. “olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta” (Filipenses 3:13).
Enfocarte en el pasado puede entorpecer tu trayectoria futura. ¿Has tratado de conducir un auto hacia delante mientras mantienes la mirada hacia la ventana trasera del auto? Así seas un campesino arando el campo, un viajero conduciendo un auto, o una persona de negocios buscando el construir una exitosa carrera, no podemos movernos en una trayectoria directa hacia nuestro objetivo si nos mantenemos mirando hacia atrás. El pasado siempre será parte de nuestra experiencia de vida, pero entre más tiempo pasemos mirándolo, menos tiempo tendremos para mirar hacia donde queremos ir. Y si no nos concentramos en hacía donde vamos, fácilmente perderemos el curso – incluso podemos chocar. “Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.”. (Lucas 9:62).
Enfrenta el futuro con esperanza, no con temor. El temor puede ser una emoción poderosa, incluso dominante. Pero los expertos nos dicen que mucho de lo que tememos – hasta el 98% de las cosas que nos crean ansiedad – nunca sucederán. Nos preocupamos por cosas como “¿Y si el auto se descompone?” o “¿Y si pierdo mi trabajo?” o “¿Y si un familiar tuviera una enfermedad terminal?”. Muchos de los “Y si…” nunca suceden, entonces ¿No es tonto el prestarle tanta atención?. Tendremos dificultades, sin duda, y el movernos de una año a otro no cambiará esta realidad, pero ¿No es más sensato enfocarnos en los retos de hoy que en los problemas imaginados de mañana? “Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán.” (Mateo 6:34).
No te aventures en el futuro sin ayuda. Intentando el tratar con las complejidades de la vida por sí mismos puede ser abrumador. Hay mucho de lo que no sabemos y no podemos controlar. ¿No sería tranquilizador el andar en el nuevo año con alguien que conozca lo que hay adelante y esté en control de ello? Este “alguien” es el Dios que se revela a sí mismo en la Biblia. Si tu no lo has hecho todavía, considera honestamente el tomar un vistazo a la Biblia y lo que dice acerca del trabajo, del dinero, del éxito, y de muchos otros tópicos. Lo que descubrirás puede maravillarte – ¡y cambiar tu vida!
Robert J. Tamasy e Robert J. Tamasy es vicepresidente de Comunicaciones de Leaders Legacy, una corporación sin fines de lucro basada en Atlanta, Georgia, USA. Tiene más de 30 años como periodista profesional, ha colaborado en nueve libros acerca del mundo de los negocios. CBMC INTERNATIONAL: Robert Milligan, Presidente 3060 Harrodsburg Rd., Suite 203, Lexington, Kentucky 40503, U. S. A. Sitio Web: www.cbmcint.org Traducción al Español: CPEC Ciudad de México. Lic. Pablo Monzalvo Pérez, Director Regional Para solicitar el envío semanal de esta publicación, favor de solicitarlo a:
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Preguntas de Reflexión y Discusión
1. ¿Cómo evalúas el año pasado? ¿Cuál fue lo más significativo que te sucedió durante el año? Explícalo. 2. ¿Tienes la tendencia de dedicar mucho tiempo y atención a lo que te sucedió en el pasado? ¿Por qué sí o porque no? 3. ¿Puedes recordar alguna vez cuando el ver hacia eventos en el pasado ha entorpecido tu progreso hacia lograr tus metas planeada o tus deseos? ¿Cómo fue esto, como te sentiste? Si no ha sido así, ¿Puedes pensar en alguien cuya “perspectiva del pasado” ha resultado en “parálisis del futuro”? 4. ¿Abordas el futuro con optimismo y esperanza, o con pesimismo y terror? ¿Cómo afecta esto al comenzar un nuevo día – o un nuevo año?