¿ Tú , tu esposa, un compañero de trabajo, o incluso un buen amigo disfrutan cambiando las cosas regularmente? Tal vez implica reorganizar los muebles o decoraciones de una habitación de tu hogar. O re-definiendo los negocios de tu compañía – qué, cómo, y porqué se hace. O tal vez te encuentres inquieto tras un periodo de tiempo y desees cambiar de trabajo, de compañía, o incluso de carrera.
El cambio es inevitable. Ocurre tanto si nos gusta como si no. El clima, por ejemplo. He vivido en ciudades donde a menudo comentábamos, “Si no te gusta el tiempo…espera un minuto.” Luego tenemos la economía, la política, las preferencias del cliente, o el simple proceso de crecimiento constante: El cambio ocurre.
Algunos tenemos una tolerancia innata al cambio. De hecho, lo esperamos con impaciencia. Otros se resisten al cambio, especialmente si no llega como ellos querían. Tanto si se aplica a prácticas y sistemas de negocios, a la introducción de tecnología nueva, o a nuestros cambios en personal y líderes, algunas personas abrazan el cambio mientras otras luchan con él con cada gota de energía que poseen.
Personalmente, disfruto el cambio – siempre y cuando tenga la oportunidad de ofrecer aportes y participar en decisiones que afecten cualquier cambio significante. Pero el cambio repentino e inesperado, o cambios que siento que han sido impuestos sin tener en cuenta mis intereses, puede parecer muy inquietante.
El cambio es también un tema común en la Biblia. En el Antiguo Testamento vemos muchos ejemplos de gente que ha tenido que hacer cambios dramáticos al ser llamados al servicio por Dios. Y en el Nuevo Testamento, a menudo habla sobre el cambio que resulta de una relación creciente con Jesucristo. Poniendo esto en un contexto del siglo XXI, significa que el compromiso espiritual tendrá un impacto reconocible en cómo vivimos, cómo trabajamos, y cómo manejamos las relaciones. Considera lo siguiente:
Convertirse en una gran persona. Las Escrituras nos dicen que tener una relación con Dios a través de Jesucristo significa ganar una nueva vida. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron, he aquí que todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí…” (Gálatas 2:20).
Romper con las viejas costumbres. Esforzarse por ser obediente a Dios, tanto en nuestras responsabilidades laborales, nuestras casas o cualquier otro sitio, a menudo exige un cambio - no modificación – de viejas y conocidas costumbres. “’Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán ”(Lucas 5:37).
Consolidar la nueva obra de Dios. La Biblia enseña que a Dios le gusta el cambio y parece disfrutar dejándonos ser una parte de él. Eso puede implicar el trabajo que haces o la manera en la que lo haces. “He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto y ríos en la soledad” (Isaías 43:19).
Robert J. Tamasy es vice-presidente de comunicaciones para Leaders Legacy, Inc., una corporación sin ánimo de lucro con base en Atlanta, Georgia, U.S.A. Periodista veterano durante 40 años, es el autor de Tufting Legacies (iUniverse); Business At Its Best: Timeless Wisdom from Proverbs for Today’s Workplace (River City Press); y coautor junto a David A. Stoddard, de The Heart of Mentoring (NavPress). Para más información, visite www.leaderslegacy.com o sus blogs, www.bobtamasy.blogspot.com y www.bobtamasy.wordpress.com.
Publicado originalmente en Inglés por CBMC INTERNATIONAL: Robert Milligan, Presidente.
www.cbmcint.org
Preguntas de Reflexión/Discusión
1. ¿Cómo respondes habitualmente al enfrentarte al cambio? ¿Reaccionas de manera entusiasta o respondes con desgana, ira, o incluso miedo? Explica tú respuesta.
2. ¿Cuál ha sido el cambio más difícil por el que has tenido que pasar? ¿Cuál fue el resultado final? Si el resultado proporcionado es positivo, ¿cómo afectó eso a tu percepción del proceso de cambio?
3. Cuando lees que tener una relación con Dios a través de Jesucristo significa convertirse en una persona nueva, qué significa esto para ti -si significa algo -?
4. Romper con viejos hábitos, patrones de pensamiento y comportamientos: ¿Cuán difícil ha sido eso para ti? ¿Hay algún cambio personal o profesional importante que te gustaría hacer, pero hasta ahora ha parecido demasiado difícil?
NOTA: Si tienes una Biblia y te gustaría considerar otros pasajes relacionados con este tema, considera los siguientes:
Romanos 6:4,11, 7:6; Efesios 4:20-24; 1 Pedro 2:2; 1 Juan 2:7-8; Apocalipsis 21:1-5.
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