Si hay una obviedad en la vida – y especialmente el mundo profesional y de los negocios – esa es “son cosas que pasan,” las cosas suceden sin razón aparente, cosas que no puedes explicar.
Cuando suceden cosas como esta, a menudo nos preguntamos, “¿Qué hice para merecer esto?” o incluso, “¿Por qué Dios tuvo que hacerme esto a mí?” Algunas veces nunca conseguiremos una explicación satisfactoria. Otras veces, sin embargo, recibimos una respuesta a nuestro “Por qué”. La siguiente historia proporciona un maravilloso ejemplo:
Una hija estaba contándole a su madre como todos los aspectos de su vida parecían estar yendo mal, que ella estaba suspendiendo matemáticas, su novio había roto con ella, y su mejor amiga estaba mudándose. Su mundo entero parecía estar derrumbándose.
Mientras la hija estaba expresando su trágica historia, su madre estaba horneando un pastel. Pausando su actividad, interrumpió a su hija para preguntarle si le apetecía un tentempié. La hija respondió, “¡Por supuesto Mamá, sabes cuanto me gusta tu tarta!”
“De acuerdo, toma, aquí tienes un poco de aceite para cocinar,” dijo su madre, acercándole la botella de aceita a su hija. “¡Puaj!” dijo la hija.
“¿Te gustaría un par de huevos crudos?” preguntó la madre, sosteniéndolos hacia ella. “No, Mamá – ¡eso sería terrible!”
“¿Te gustaría comer algo de harina entonces?” preguntó la madre. “¿O tal vez levadura?”
“¿Madre, por qué me estás preguntando eso? ¡Sería horrible comerse todas esas cosas!”
En ese punto la madre respondió: “Sí, todas esas cosas parece malas por sí solas. Pero cuando son combinadas de la manera correcta, hacen un pastel maravillosamente delicioso. Y si se te olvida incluir aunque sea un ingrediente, el resultado no será muy bueno.
“Dios trabaja de la misma manera” continuó la madre. “Muchas veces nos preguntamos por qué Él nos dejaría pasar por épocas tan malas y difíciles. Pero Dios sabe que cuando Él pone todas estas cosas juntas, en Su perfecto, y todopoderoso orden, ¡Siempre traen un resultado para nuestro bien! Simplemente tenemos que confiar en Él – ¡y con el tiempo todo se combinará para hacer algo maravilloso!”
Este es el motivo por el cual la Biblia puede hacernos esta promesa: “Y sabemos que los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.”? (Romanos 8:28).
© 2011 por Jim Lange. Jim es Presidente en Truth@Work (www.christianroundtablegroups.com
), un ministerio para gente en el lugar de trabajo. El escribe un blog regular, www.5feet20.com
, y es el autor del libro, Bleedership: Biblical First-Aid for Leaders. El y su familia viven cerca de Toledo, Ohio, EE.UU.
1. ¿Alguna vez te encuentras perplejo ante percances inesperados, cuando las cosas no suceden como habías esperado o anticipado que lo harían? ¿En momentos así, cómo respondes habitualmente?
2. Cuando surgen cosas así, realizas preguntas como las que Jim Lange sugiere – “¿Qué hice yo para merecer esto?” o, “¿Por qué Dios permitió que esto pasara?” Explica tu respuesta.
3. ¿Cuál es tu reacción al ejemplo sobre hornear un pastel – que por sí mismos, los ingredientes separados no son muy apetecibles, pero juntos tienen un sabroso, y satisfactorio resultado? ¿Se parece esta analogía a situaciones que has experimentado en el lugar de trabajo?
4. El pasaje de la Biblia, Romanos 8:28, es planteado que afirma, “todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” ¿Cuál es tu reacción a esto? ¿Crees que puede ser aplicado en el puesto de trabajo de hoy en día de una manera práctica? ¿Por qué o por qué no?
NOTA: Si tienes una Biblia, considera estos otros pasajes relacionados con este tema:
Josué 1:6-9; Isaías 26:3, 40:31, 41:10, 55:8-11; Jeremías 29:11; Filipenses 4:19
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