¿Alguna vez has tenido un trabajo que notaste que estaba por debajo de tus capacidades? ¿Alguna vez has tenido un trabajo que odiabas? ¿Todos lo hemos tenido, verdad? ¿Qué haces al respecto?
Si eres como yo, en situaciones como esas probablemente habrás estado tentado de hacer las cosas sin ganas, sin esforzarte al máximo. Parece fácil tomar la actitud de: “¡Yo no merezco estar haciendo esto!” o “¡Detesto este trabajo!”. Cuando creemos que estamos siendo tratados de manera injusta, podemos justificar fácilmente no esforzarnos al máximo. Sin embargo, si caes en este engaño, únicamente te estás haciendo daño a ti mismo.
Tendemos a hacer “lo que hacemos”, “dónde lo hacemos” y “cuánto nos pagan” .los factores más importantes en nuestro trabajo. Esta línea de pensamiento, no obstante, está equivocada en el mejor de los casos y ciertamente no honra a Dios. Lo que hacemos en el trabajo, cómo lo hacemos, y cuánto ganamos no están ni cerca de ser tan importantes como CÓMO lo hacemos.
Muchos de nosotros deseamos estar comprometidos con algo trascendente. Las buenas noticias son que la trascendencia de nuestro trabajo no tiene nada que ver con nuestros títulos o con lo que hacemos. La trascendencia tiene que ver con la condición de nuestros corazones. Porque nuestros corazones – nuestras motivaciones interiores – determinan cómo nos va en el trabajo.
He contratado a mucha gente a lo largo de los años y, admito que, lo he hecho fatal en muchas ocasiones. He tendido a percibir a la gente de manera demasiado positiva cuando los entrevisté, pensando que eran exactamente lo que estábamos buscando. Sabiendo lo que sé, haría las preguntas de manera distinta a los candidatos al puesto durante una entrevista. Intentaría determinar cómo serían sus actitudes si les pidieran hacer tareas mundanas, incluso humillantes, tales como limpiar retretes o barrer el suelo en la empresa. La respuesta a esas preguntas revelaría mucho sobre cómo de bien encajarían en nuestro equipo.
Uno de mis personajes favoritos en el Antiguo Testamento de la Biblia era un hombre que entendía esto. José, (su historia empieza en Génesis 37) lo tuvo difícil durante la mayor parte de su vida. Empezó siendo vendido como esclavo por sus hermanos. Como esclavo, lo hacía de manera admirable y con el tiempo fue ascendido a una posición de gran responsabilidad hasta que fue encarcelado injustamente. Mientras estaba en prisión, él una vez más sacó lo mejor de sus circunstancias y fue elevado a un puesto alto de encargado hasta su liberación.
Tras su liberación, José recibió otro ascenso, esta vez para convertirse en el segundo al mando de todo Egipto, únicamente respondiendo ante el Faraón. En cada una de estos momentos, José no hubiera sido ascendido si no hubiera estado trabajando con todo su corazón “como si trabajaras para el Señor,” como Colosenses 3:23 instruye a todos los que creen en Dios y le siguen.
Así que si te encuentras en una posición que no te gusta o que crees que no es digna de tus cualificaciones, date cuenta que Dios está mirando tu corazón. El necesita que tengas fe en las pequeñas cosas antes de que Él pueda ascenderte para manejar mayores responsabilidades.
Considera lo que Jesús dijo a sus seguidores sobre la importancia de ser buenos administradores, no solo de nuestras posesiones materiales sino también del trabajo y las oportunidades que nos ofrecen: “Y su señor le dijo: ‘Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor’”(Mateo 25:21).
© 2011 por Jim Lange. Jim es copresidente en Truth@Work (www.christianroundtablegroups.com), un ministerio para gente en el puesto de trabajo. El escribe un blog regularl online, www.5feet20.com, y es el autor de un libro, Bleedership: Biblical First-Aid for Leaders. El y su familia vivien cerca de Toledo, Ohio, EE.UU.
Publicado originalmente en Inglés por CBMC INTERNATIONAL: Robert Milligan, Presidente.
www.cbmcint.org
Reflection/Discussion Questions
1. ¿Alguna vez has tenido un trabajo que notabas que estaba muy por debajo de tus cualificaciones, o uno que te disgustara mucho? ¿Cómo respondiste a esa situación?
2. ¿Cómo puedes siquiera generar y mantener cualquier nivel de entusiasmo por un trabajo que sientes que es degradante o que no presenta un reto profesional? ¿Es justificable alguna vez no dar tu máximo a un jefe al encontrarse con tal situación laboral? Explica tu respuesta.
3. ¿Conoces algún caso – tal vez en tu propia carrera – donde alguien eligió, como Mr. Lange ha sugerido, poner su ego a un lado y realizar un trabajo que no era comparable a sus capacidades? Si es así, ¿qué decía su actitud sobre ellos? ¿Qué pensaste?
4. ¿Qué piensas de la idea de tener fe al realizar “pequeñas cosas” para probar que eres digno de hacer cosas más grandes?
NOTA: Si tienes una Biblia y te gustaría revisar pasajes adicionales relacionados con este tema, considera los siguientes versos:
Proverbios 16:26, 21:5, 22:29, 27:18; Eclesiastés 9:10; Colosenses 3:17, 3:23-24; 2 Timoteo 2:15
| < Anterior | Siguiente > |
|---|
Si quieres saber cuándo publicaremos contenido o quieres estar al tanto de los eventos que organizaremos, danos tu nombre y email.
