Todos hemos, en diferentes formas, experimentado perdidas. Hay pérdidas de todas clases – trabajos, inversiones financieras, amigos especiales, seres amados, hogares, e incluso ítems de menor importancia, tales como las llaves de la casa o del auto, billeteras, vuelos, documentos, y citas importantes. ¿Quién no se ha sentido angustia por la pérdida de un organizador personal, con años de información almacenados en él?. Ya he experimentado este tipo de pérdidas cinco veces.
Manejando Pédidas Por: Sergio J. Fortes.
En un espacio de 101 días, ambas veces temprano en una mañana de domingo, mis padres pasaron a la eternidad. Hace año y medio de esto, primero Papá y después Mamá. Un buen amigo, brillante Abogado y Profesor, en su mensaje de condolencias, comentaba sobre una triste realidad: “en la vida, siempre es difícil manejar pérdidas”.
Todos hemos, en diferentes formas, experimentado perdidas. Hay pérdidas de todas clases – trabajos, inversiones financieras, amigos especiales, seres amados, hogares, e incluso ítems de menor importancia, tales como las llaves de la casa o del auto, billeteras, vuelos, documentos, y citas importantes. ¿Quién no se ha sentido angustia por la pérdida de un organizador personal, con años de información almacenados en él?. Ya he experimentado este tipo de pérdidas cinco veces.
Me gustaría sugerir algunas formas útiles de manejar o enfrentar pérdidas personales.
No dejes que el sentido de desesperanza te domine. “¡Estoy perdido!” – fue la trágica declaración de un amigo antes de ir a través de la dura experiencia de la bancarrota. Él había perdido todo y no podía ver algo bueno. El peor tipo de pesimista es quien ya no cree en sí mismo. Sin embargo Jesucristo nos alienta a estar llenos de esperanza: “en el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).
Cree que nunca es demasiado tarde para empezar de nuevo. Escuché a With Chriswell contar una historia en una conferencia en Atlanta, Georgia, U.S.A., usando unas esposas para contarnos de su experiencia en prisión. Después de alcanzar el más alto punto en su carrera como banquero, experimentó la dureza del colapso, cuando fue arrestado por un delito de cuello blanco. En prisión descubrió el verdadero secreto de una vida exitosa. A pesar de su gran revés, su renovada esperanza le permitió levantarse e intentar nuevamente. Uno de los dichos preferidos de With es “Nunca es demasiado tarde para empezar otra vez”. Construye espacio y oportunidad para recibir ayuda. Tiempos de pérdida a veces se convierten en tiempos de soledad y aislamiento. Por supuesto, como seres humanos necesitamos tiempo para buscar refugio, llorar, lamentarse, tratar con nuestro dolor. No hay nada malo en ello. Sin embargo, ocultándonos y manteniéndonos solos con nuestra pérdida por un largo tiempo, lo hará peor. El médico Lucas, quien por profesión conocía comúnmente el pesar, describe una significativa escena de dos amigos, bajo un sol ardiente y en un polvoriento camino, desanimados y deprimidos por la pérdida de un Amigo especial, Jesús. Abatidos, eran incapaces de distinguir a su Amigo caminado con ellos, hasta que les habló, haciéndolos concientes de lo que estaba sucediendo: “¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!” les dijo, de acuerdo a Lucas 24:25. Una persona desconocida, quien tuvo la oportunidad de llorar conmigo por la muerte de Papá, llegó a ser uno de mis mejores amigos, ya que ofreció simpatía y compasión que yo necesitaba.
Mantén la esperanza viva. La peor pérdida, más que una pérdida en sí, es el perder la esperanza. A menudo se dice “La esperanza es lo último que muere”, pero debe decirse “La Esperanza NUNCA Muere”. La esperanza nos da fuerzas para empezar otra vez. Vaclac Havel, el bien conocido líder de los derechos humanos, y presidente de la República Checa, tiene un brillante concepto de la esperanza: “Esperanza es creer, no por que vaya bien, sino por que vale la pena”.
Siempre necesitamos manejar pérdidas. Pero hay una pérdida que sobrepasa cualquier otra – la pérdida de uno mismo. Jesús tiene un consejo especial acerca de esta gran pérdida: “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por mí, éste la salvará, ¿Pues que aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo? (Lucas 9:24-25).