Una amiga mía, harta del impacto que la economía ha tenido en su negocio, me hizo una buena pregunta. Se preguntaba, "¿Está bien rezar pidiendo más negocio?" Mi respuesta para ella fue muy simple. Le dije, "Depende".
La amiga dijo que ella estaba agradecida por lo que Dios había proporcionado hasta la fecha, pero también admitió tener un fuerte deseo de ver a su negocio crecer. Mientras hablábamos de esto, le expliqué que yo creo que la respuesta a si es apropiado a no rezar pidiendo más negocio reside en los motivos subyacentes.
Si un individuo decide rezar pidiendo más negocio por la preocupación y el miedo de qué traerá el futuro, entonces esa persona está ignorando la orden de Jesús de no preocuparse. Jesús estaba centrándose en el motivo cuando le dijo a Sus seguidores en Mateo 6:33, "Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas".
De manera similar, si el dueño de un negocio está rezando para conseguir más trabajo, más ventas o una mayor clientela base únicamente porque él o ella quiere un mayor ingreso para gastar en lo que quieran, de nuevo la respuesta a la pregunta, “¿Está bien rezar pidiendo más negocio?” sería no.
En el mismo discurso con gente que estaba siguiéndole, Jesús hizo esta afirmación: “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará a uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24).
Sin embargo, hay una razón muy legítima para rezar pidiendo más negocio. De hecho, estoy seguro que Dios te animaría a hacerlo. Si tu deseo por crecer tu negocio es producto de un mayor deseo de servir a Dios mejor y servir a tus clientes a través de los productos o servicios que puedes proveer, entonces esa es una plegaría que Dios puede contestar – y quiere contestar. Tal vez de una manera mucho más grande de lo que puedas imaginar.
Con demasiada frecuencia relegamos cualquier sentido de la presencia de Dios y participación personal en nuestras vidas a lo que sucede los Domingos por la mañana. O tal vez no dudamos en rezarle cuando nos enfrentamos a serios problemas personales o familiares. Pero en lo que se refiere a las necesidades del puesto de trabajo, por algún motivo normalmente dejamos a Dios fuera de la ecuación.
Reiteradamente vemos en la Biblia que Dios quiere que recemos. Pero además nos avisa de que nuestros corazones – nuestros motivos – han de estar en el sitio correcto, tanto en el trabajo, en casa, y dondequiera que vayamos.
Sobre el rezo, se nos dice que “oremos sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17). Eso significa todo el tiempo, y dondequiera que vayamos. También se nos advierte, “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de Gracias” (Filipenses 4:6).
A la vez, dice, “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” (Santiago 4:3). El énfasis de Dios en nuestros motivos es citado en muchos otros sitios, incluyendo Proverbios 16:2, el cual dice, “Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; pero Jehová pesa los espíritus”.
Copyright 2011, Integrity Resource Center, Inc. Adaptado con permiso de "Integrity Moments with Rick Boxx," un comentario sobre temas de integridad en el lugar de trabajo desde una perspectiva Cristiana. Para aprender más sobre el Integrity Resource Center o para apuntarse a uno de los Rick’s daily Integrity Moments, visite www.integrityresource.org. Su libro, How to Prosper in Business Without Sacrificing Integrity, proporciona un enfoque bíblico para hacer negocios con integridad.
Publicado originalmente en Inglés por CBMC INTERNATIONAL: Robert Milligan, Presidente.
www.cbmcint.org
Preguntas de Reflexión/Discusión
1. ¿Rezas por tu trabajo -o por tu negocio-? ¿Alguna vez has considerado hacerlo? ¿Por qué o por qué no?
2. En el mundo profesional y de los negocios, planeamos, proyectamos, nos ponemos objetivos, analizamos y evaluamos. Pero en lo que se refiere al rezo, parece que es algo que rara vez hacemos. ¿Por qué crees que esto es así?
3. ¿Se te ocurre algún momento en el que rezaste por algún asunto de negocios o relacionado con el trabajo y recibiste una respuesta directa y definitiva a tus plegarias? Si es así, explica la situación y qué ocurrió tras haber rezado.
4. ¿Por qué crees que Dios pone tanto énfasis en los motivos tras nuestras plegarias?
NOTA: Si tienes una Biblia y te gustaría leer más sobre este tema, considera los siguientes pasajes:
1 Samuel 16:7; Proverbios 4:23, 16:9, 17:3, 21:2, 26:24-26; Mateo 6:5-8; Marcos 11:22-24
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