El "mentoring*" (Discipulado) recibe mucha atención hoy en los círculos empresariales y profesionales. Las grandes corporaciones han establecido programas formales de mentoring, incluyendo a trabajadores veteranos para asistir en la mejora de las habilidades y conocimientos de empleados menos experimentados. Recientemente en USA se designó el "Mes Nacional de Mentoring" para animar a más hombres y mujeres a comprometerse en algún esfuerzo de mentoring.
Típicamente, el mentoring en el mundo empresarial se lleva a cabo bajo condiciones muy estructuradas, con el "experto" dedicando una o más horas por semana a ayudar a un "protegido" a aprender cómo dominar tareas y responsabilidades específicas. El enfoque de tales relaciones de mentoring es usualmente muy limitado, intencionadamente restringido a la meta de desarrollar a la persona más joven, o más inexperta, y hacerlo un miembro más productivo en el equipo de trabajo de la compañía.
Este método de mentoring, ciertamente tiene mérito. En un sentido es demandado para una buena administración, proveyendo a una persona con la oportunidad de transmitir la astucia, sabiduría y experiencia de negocio a empleados en desarrollo que están siendo preparados para asumir roles de gran magnitud. Sin embargo, ¿Podría tal vista restrictiva, dar menos de lo debido tanto al mentor como al mentorado, privándolos de un crecimiento más grande y más amplio?
En nuestro libro "The heart of mentoring", David A. Stoddard y yo consideramos esta cuestión y concluimos que el mentoring puede -- y debe -- jugar un rol más significativo en las vidas de la gente involucrada. Antes que nada, vemos el mentoring como un proceso continuo que atiende las necesidades, preocupaciones e intereses de la persona completa, profesional y personalmente. En segundo lugar vemos el mentoring como una relación mutuamente benéfica en la cual el mentor y el "mentoring partner" (o protegido) tienen la oportunidad de crecer y aprender el uno del otro. En tercer lugar reconocemos los aspectos multidimensionales de la vida de una persona -- mente, cuerpo, espíritu y relaciones -- creemos que la dimensión espiritual de la vida es materia de discusión en una relación de mentoring.
Mucho más se puede decir de cada uno de estos puntos, pero consideremos sólo algunos pensamientos que el más antiguo "libro de negocios" de todos, la Biblia, tiene que ofrecernos acerca del mentoring:
El mentoring es dar. Típicamente pensamos de "dar" en términos de dinero o posesiones materiales pero ¿Qué puede ser dado, más grande que nuestras vidas, es decir nuestro tiempo, energía, preocupación por otra persona? "Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos." (Juan 15:13). "Más bienaventurado es dar que recibir" (Hechos 20:35)
El mentoring es similar al cuidado de los hijos. Al igual que los niños responden mejor a la instrucción cuando cuando se sienten seguros del amor de sus padres los "mentoring partners" son más receptivos cuando sienten interés genuino y preocupación del mentor. "así como también sabéis de qué modo, como el padre a sus hijos, exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros, y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria." (1 Tesalonicenses 2:11-12)
El mentoring es más un viaje que un destino. Todo crecimiento -- físico, emocional, vocacional -- ocurre a través de nuestra vida. Y debido a que involucra tratar con incertidumbre y con lo inesperado, el mentoring es una aventura, una jornada que el mentor y el "mentoring partner" viajan juntos. "Hierro con hierro se aguza; Y así el hombre aguza el rostro de su amigo" (Proverbios 27:17)
*Nota del Traductor: Aunque en Español no existe el verbo Discipular, una forma de traducir el verbo "Mentor" es Discipular, por lo que "Mentor" podría traducirse como Discipulador y "Partner mentoring" como Discípulo. "Mentoring" podría traducirse como Discipulado.