Dentro de unos pocos días, las personas de todo Estados Unidos, así como los estadounidenses que están en otras partes del mundo, celebrarán el Día de Acción de Gracias. Celebrado anualmente cada cuarto jueves del mes de Noviembre, esta celebración fue establecida por Lincoln, quien declaró: "El año que está terminando ha estado lleno con las bendiciones de los campos llenos de frutos y de salud celestial. Y a estas bondades, las cuales son tan constantemente disfrutadas, que a veces somos propensos a olvidar el origen de donde vienen, se agregan otras... son regalos de gracia de el Más Alto Dios..."
Interesantemente, Lincoln hizo esta declaración de Acción de Gracias durante la guerra Civil, también conocida como "la guerra entre los estados". En lugar de enfocarse en la lucha que estaba desgarrando las fibras de la Unión, el Presidente escogió enfocarse en las realidades positivas: "...la paz ha sido preservada con todas las demás naciones, el orden ha sido mantenido, las leyes han sido respetadas y obedecidas, y la armonía ha prevalecido en todo lugar excepto en la esfera del conflicto militar..."
Hace algunos años, ayudé a un buen amigo, Albert Diepeveen, a escribir las pruebas y desafíos que el ha encontrado a lo largo de su vida. Él tituló el libro "Saying Thank You Even When You Don't Feel Thankful" (Diciendo Gracias, incluso cuando no te sientes agradecido). sus observaciones son profundas: cualquiera puede estar agradecido cuando las cosas van bien, pero ¿Puedes ser tan apreciativo y dar gracias cuando las cosas no van cómo deseas, o esperas?
Cuando puedes pagar todas tus cuentas cada mes y te sobra algún dinero para gastarlo como desees, o ahorrarlo o invertirlo, es fácil ser agradecido. Pero si una emergencia inesperada repentinamente arrasa con tu cuenta bancaria y tus recursos financieros, ¿Puedes estar agradecido entonces?
Cuando profesionalmente estás avanzando de acuerdo a tus planes, estás excediendo tus metas y recibiendo felicitaciones de tu jefe, es fácil estar agradecido. Pero cuando te ignoran para una promoción que esperabas, no alcanzas tus metas (parcialmente por causas fuera de tu control), y tu jefe te presiona, ¿Es fácil aún así sentirte agradecido?
Cuando tienes tu chequeo médico anual y te dicen "todo está Bien", es fácil sentirse agradecido. Pero cuando el médico hace un gesto de preocupación durante tu examen, ordena una serie de pruebas de laboratorio, y entonces los resultados de dichas pruebas no son buenos, ¿Puedes permanecer agradecido?
Cuando tu matrimonio va bien y tu familia está en armonía, con amor y paz abundante, es fácil estar agradecido. Pero si tu esposa(o) repentinamente te dice que algún tiempo de separación sería algo bueno, o tus hijos están en serios problemas, ¿Puedes sentirte agradecido?
La Biblia habla claramente de esto. Dice: "
Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús." (1 Tesalonicenses 5:16-18). Desde la perspectiva de Dios, nosotros debemos ser agradecidos por todas las situaciones que Él nos pone en el camino, buenas o malas. ¿Suena extraño, incluso irrazonable? No para los seguidores de Jesús, por que Dios ha prometido también “
Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis” (Jeremías 29:11)
Dios quiere que creamos, y que confiemos, en que Él está en control de toda circunstancia que enfrentamos, confiados que si Él ha permitido esto en nuestras vidas, al final será para bien. Si creemos esto, podemos estar agradecidos en todo.