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escrito por Os Hillman
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No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros Filipenses 2:4
Uno de los muros de la cristiandad que ha existido por siglos es la
actitud de muchos trabajadores de "tiempo completo" y de los creyentes
en el lugar de trabajo. A menudo los pastores, los misioneros, y otros
trabajadores "de tiempo completo" (lo pongo entre comillas por que
todos nosotros nos debemos considerar trabajadores de tiempo completo)
ven a los creyentes del lugar de trabajo como un signo de pesos. Los
ven como un instrumento para financiar su siguiente proyecto o proveer
el soporte que necesitan. Esta vista incorrecta hacia los creyentes en
el lugar de trabajo los anima a endurecer sus corazones hacia proyectos
legítimos. Crea un círculo vicioso en el cual Satán roba a ambos el
poderse bendecir mutuamente con los talentos y dones del otro.
Una vez atendí a una conferencia internacional en la cual los creyentes
del lugar de trabajo reconocieron tener esta actitud hacia los
trabajadores cristianos. Los trabajadores cristianos pidieron perdón
por ver a aquellos en los negocios como objetos de financiamiento. Fue
un tiempo de arrepentimiento y lágrimas por la actitud egoísta e
insensible de ambos grupos. Los creyentes cristianos del lugar de
trabajo tienen más para ofrecer que su dinero, pero esto es a
menudo pasado por alto.
Pablo nos aconseja:
Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad,
estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando
cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los
otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo
Jesús (Filipenses 2:3-5)
Si el Dios del universo vino como un humilde siervo, nosotros en los
negocios debemos mantener nuestra actitud de humildes siervos hacia
quienes tienen menos medios y están buscando servir al Señor. Dios nos
ha confiado a muchos de nosotros con grandes recursos. La prueba es
examinar es si estamos operando en vanidad o en servidumbre como
Cristo, viendo por los intereses de otros.
Pide al Señor provea gracia para considerar cada requerimiento que
llegue a ti para asistencia y evitar ser insensible a estos
requerimientos. Esta es una prueba de Dios que determina si servirás a
otros antes que a ti mismo. La verdadera prueba de dar, es cuando no
hay beneficio para ti mismo.
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