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escrito por Os Hillman
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Quedé, pues, yo solo, y vi esta gran visión, y no quedó fuerza en mí, antes mi fuerza se cambió en desfallecimiento, y no tuve vigor alguno Daniel 10:8
Daniel recibió una visión que lo turbó grandemente. Él quería comprender su visión. Se apartó por sí mismo para comprender su visión ayunando durante tres semanas. Tres días después de su tercera semana de ayuno, un mensajero de Dios se apareció ante Daniel. El mensajero explicó que el Cielo había escuchado su oración desde el primer día, pero que un príncipe persa (un ángel demonio) le había impedido al mensajero acercarse a Daniel. Hay veces en nuestras vidas en que debemos apartarnos nosotros mismos para buscar la voluntad de Dios con todo nuestro corazón. Es en estos tiempos cuando escuchamos del Cielo, en formas nunca antes experimentadas. La perseverancia de Daniel en oración fue recompensada con un encuentro personal con el Cielo. Sin embargo para que esto sucediera Daniel tuvo que quedarse solo, abandonado por sus fuerzas y puesto en una condición de desamparo. Cuando no tenemos la capacidad de mover las circunstancias alrededor nuestro, estamos en posición de poder escuchar del Cielo. Es el reconocimiento de nuestra humanidad y nuestra fragilidad que nos pone en una posición en que podemos tener un encuentro personal con el Dios Vivo. ¿Necesitas hoy un encuentro personal con Dios? ¿Necesitas que Dios intervenga en tu nombre? Búscalo con todo tu corazón. Demuéstrale que es importante para ti. Apártate por un momento y reconoce tu desamparo ante Él. Él te recompensará con Su Presencia. |