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Sanidad antes del Ministerio |
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escrito por Os Hillman
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Y cuando acabaron de circuncidar a toda la gente, se quedaron en el mismo lugar en el campamento, hasta que sanaron. Josué 5:8
Antes que la nación de Israel pudiera ir a la Tierra Prometida tenían que ser circuncidados. La circuncisión es dolorosa, sangrienta, y personal. Dios requiere que cada uno de nosotros sea circuncidado en nuestro corazón para permitirnos entrar y recibir las bendiciones que esperan a cada creyente en la Tierra Prometida. La circuncisión es a menudo muy dolorosa. Requiere perder nuestro viejo modo de vida. El proceso de circuncisión espiritual puede significara una perdida en áreas que han sido parte de nuestras vidas, pero es necesario para llegar a el Salvador. Dios entiende esto. Consecuentemente, como el pueblo de Israel, debemos esperar hasta ser sanados antes de poder empezar a ser efectivos en nuestro llamado. Si queremos empezar antes seremos poco efectivos, y corremos el riesgo de que una infección o una enfermedad nos impida estar en nuestra completa capacidad. Dios quiere que cada uno de nosotros camine en su gracia sanadora. El pueblo de Israel peleó sólo dos batallas cuando salieron de Egipto. En la Tierra Prometida pelearon 39 batallas. Cada uno de nosotros debe estar preparado para disfrutar los beneficios de vivir en la Tierra Prometida. Pero también debemos estar preparados para pelear la guerra contra el enemigo de nuestra alma. Asegúrate que el Señor ha provisto la necesaria sanidad a tu circuncisión antes de que entres a la Tierra Prometida. |