|
escrito por Os Hillman
|
Y el Espíritu de Jehová vino sobre Jefté
Jueces 11:29
Todos hemos escuchado historias de individuos quienes han vencido circunstancias extremadamente difíciles durante su niñez. Hijos de alcohólicos, huérfanos que nunca tuvieron padres, otros que perdieron a sus padres en un accidente automovilístico; enfermedades en la niñez; todas estas, circunstancias difíciles de vencer.
Jefté fue un hombre que venció sus obstáculos y rechazó el que sus circunstancias le impidieran llegar a ser grande ante los ojos de Dios. Nacido de su padre Galaad, como resultado de un encuentro adúltero con una prostituta. La esposa de Gallad tuvo más hijos, los cuales decidieron rechazar a Jefté, sacándolo de su hogar diciendo: “No heredarás en la casa de nuestro padre, porque eres hijo de otra mujer”. Imagina el rechazo sufrido por este joven al ser echado por su propia familia. Esta experiencia llevó a que Jefté se convirtiera en un duro guerrero. El equivalente de un pandillero. Al ser más maduro, su reputación como guerrero se conoció en su nación, tanto que cuando los amonitas hicieron guerra contra Israel, los ancianos de Gallad buscaron a Jefté y le pidieron fuera su comandante. Jefté tuvo que pelear a pesar de sus sentimientos de rechazo en los años previos. “¿No me aborrecisteis vosotros, y me echasteis de la casa de mi padre?” respondió. Venció sus ofensas y su dolor, y respondió al llamado de Dios en su vida. Se dice que si fuéramos capaces de remover a una mariposa de su capullo, la mariposa no sería lo suficientemente fuerte para sobrevivir. Es la dificultad lo que prepara a la mariposa para ser fuerte y poder volar, sin la dificultad en el capullo, no sobreviviría como mariposa. El Señor nos prepara de formas similares. Algunos de nuestros niños parecen haber nacidos dolorosamente de un Dios aparentemente sin amor. Sin embargo el Señor sabe nuestras dificultades y hará de nuestras vidas un instrumento en Su mano si lo seguimos con una corazón recto. El hará bellas todas las cosas en su tiempo, si nosotros tenemos la voluntad para ser pacientes. |