|
Rendición de cuentas
“procurando hacer las cosas honradamente, no sólo delante del Señor sino también delante de los hombres” 2 Corintios 8:21
En una época de derechos humanos, el principio de rendición de cuentas va en contra de lo que a la mayoría de la gente le agrada. Nuestro orgullo, egoísmo, y autosuficiencia se rebelan contra el concepto de rendición de cuentas ante otros por nuestra conducta. Sí, aunque la rendición de cuentas es una fuerte enseñanza bíblica, que mejora grandemente nuestras actividades espirituales y vocacionales. Se nos dice en la escritura que hemos sido hechos responsables ante Dios y ante los demás de nuestro bienestar y desarrollo personal. La rendición de cuentas ante otros es un sabio “check list” y evaluación. Ya sea ante un supervisor o ante un buen amigo, todos necesitamos alguien que sea capaz tanto de amonestarnos como de animarnos. En tales situaciones de amonestación o de ánimo, Dios provee una medida de protección, permitiendo a otros observar y discutir francamente nuestras áreas de debilidad, que de otra forma nos llevarían a la ruina. Admitámoslo, a nadie le gusta aceptar sus limitaciones, especialmente ante otras personas, pero sometiéndonos ante alguien a quien tenemos en alta estima, o ante alguien quien tiene autoridad sobre nosotros, somos nosotros quienes ganamos. Estimulamos nuestro desempeño y ayudamos a que nuestra libertad no se desvíe al libertinaje. Aunque fue el Apóstol preeminente en su tiempo, Pablo permaneció rindiendo cuentas ante su iglesia en Antioquia, regresando ahí para reportar acerca de sus viajes. Timoteo, un joven y temperamental predicador, permaneció sometido a Pablo. Antes de esto, los discípulos de Jesús fueron enviados en grupos, no sólo para apoyo mutuo sino también por rendición de cuentas. En vez de resistir o evitar tales relaciones, debemos agradecer a Dios por un medio práctico de promover nuestro crecimiento espiritual y de desarrollar nuestro sentido de responsabilidad. Dios nos ha diseñado para que necesitemos continua conciencia de nuestra eterna responsabilidad ante un Creador que todo lo conoce, así como nuestra responsabilidad en las relaciones personales que afinan nuestras habilidades y nos templan a través del ánimo, la reprimenda, y el sabio consejo. “Hierro con hierro se aguza; Y así el hombre aguza el rostro de su amigo.” Proverbios 27:17 Adaptado de “Priority Profiles for Today’s Workplace” de C. Stanley.
Preguntas de Reflexión y Discusión.
1. ¿Por qué la rendición de cuentas es un principio tan importante para un seguidor de Jesús?
2. ¿Por qué parece tan difícil de lograr? ¿Cuáles son las barreras a la rendición de cuentas?
3. ¿Ante quien debes someterte?
4. ¿Cómo debería ser una rendición de cuentas efectiva?
5. ¿Qué áreas de tu vida necesitan ser “aguzadas” por un amigo? |